Pareciera que las políticas públicas caminan hoy en día en base a puntadas de los encargados de implementarlas.
Estos últimos años, hemos visto como se ha privilegiado y se ha anunciado, con bombo y platillo, el Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, así como los juicios orales en materias civil, familiar y mercantil.
Grandes sumas de dinero se han destinado a estas áreas de la justicia, instalaciones de primer nivel y gran cantidad de personal, son las constantes.
Pero ¿qué pasa en materia de justicia laboral?
Los tribunales de Conciliación y Arbitraje, parecen ser los ‘patitos feos’, instalaciones inadecuadas, falta de personal, recorte a los presupuestos y aparentemente menosprecio de las autoridades, no permiten que haya una verdadera y eficiente justicia laboral.
Sin embargo, la justicia laboral debería ser la base y principal foco de atención, por ejemplo, si una persona no tiene trabajo es un potencial aspirante a delinquir y tras ello enfrentaría a la materia penal.
Pero adicional, en casa, el sujeto no aporta dinero, tiene constantes problemas con la esposa e hijos y entonces puede sobrevenir el divorcio por no aportar y enfrentaría la materia civil.
Antes de quedarse sin empleo, la persona obtuvo un crédito en una tienda departamental y obtiene varios artículos, al no poder pagar enfrentará a la justicia mercantil y así sucesivamente.
Por ello, es necesario hacer un análisis, revisar la situación de los Tribunales Laborales, a los que no se les da la debida atención y pugnar por una reforma, que permita así impulsar un verdadero cambio en la justicia de nuestro país.
Son precisamente aspectos como este que motivan el surgimiento de La Balanza, portal especializado en temas de seguridad y justicia, vista esta última desde todos los ámbitos, incluso el divino.
En un país como México y un estado como Michoacán el derecho a la seguridad es fundamental ante el aumento del delito, del crimen organizado y desorganizado, del tráfico de drogas, del contrabando de armas, del secuestro, de la extorsión, de los homicidios y feminicidios, de los asaltos a mano armada en las calles y en nuestros hogares, de nuestra seguridad pues.

Burocracia, corrupción e impunidad es lo que encontramos si es que sobrevivimos y nos atrevemos a denunciar, policías incapaces de iniciar la cadena de custodia para detener a los maleantes en flagrancia y que no saben resguardar a las víctimas, pero que si detienen a sospechosos se les mueren en accidentes de tránsito.

Los invitamos pues a seguir esta nueva propuesta informativa, que buscará únicamente ser un aparato de opinión, investigación y transparencia, que aporte un granito de arena a la tan deseada democracia.