Desde finales del siglo XIX surgieron en Estados Unidos las «clínicas gratuitas» para estudiantes de Medicina, lo que les permitía estudiar su carrera desde una perspectiva más humana y además inspiró a los estudiosos del Derecho a crear las «clínicas jurídicas».

Estas últimas perseguían introducir a las y los alumnos de las facultades de Derecho a la práctica profesional brindando asesoría gratuita, de modo que tuvieran no solo un mayor grado de profesionalización, sino de sensibilidad sobre las implicaciones de la administración de justicia.

En México, como parte de la reforma constitucional de 2008 que establece el sistema de justicia penal acusatorio y oral, se generaliza la «enseñanza clínica», con aras de mejorar el ejercicio de la abogacía en materia penal. Un problema de la enseñanza profesional es la debilidad de los planes de estudio de las universidades, y la presión y las capacidades exigidas por el mercado laboral, lo que obliga a las y los estudiantes a buscar alternativas para fortalecer sus conocimientos, capacidades y entrenamiento. De ahí la importancia de este tipo de pedagogía.

De la enseñanza clínica se desprenden tres métodos: Simulación, pasantía y clínicas. En nuestro país el más común es el primero, al que se accede mediante convocatorias de asociaciones civiles y programas que apoyan a escuelas y facultades de Derecho para brindar técnicas, habilidades y destrezas a las y los estudiantes en litigación oral y mecanismos alternativos de solución de controversias.

El análisis de casos prácticos donde aplicamos lo aprendido en las aulas, tanto en los concursos de litigación oral como en los de mediación, es estimulante para los futuros/as abogados/as, pues nos permite constatar los conocimientos adquiridos y contrastarlos con los de nuestros contrincantes

Para las y los jóvenes, acudir a dichas convocatorias es la oportunidad de conocer las prácticas del sistema de justicia penal implementado a partir de 2008 y cómo se aplica en los diferentes estados. También, de mejorar nuestras técnicas de litigación y aprender sobre los mecanismos alternativos de solución de controversias ― como la mediación, el procedimiento abreviado y los acuerdos reparatorios.

En particular, el análisis de casos prácticos donde aplicamos lo aprendido en las aulas, tanto en los concursos de litigación oral como en los de mediación, es estimulante para los futuros/as abogados/as, pues además de que nos permite constatar los conocimientos adquiridos y contrastarlos con los de nuestros contrincantes, podremos llevar estos nuevos aprendizajes a nuestros estados de origen, para contribuir con el fortalecimiento de los sistemas de justicia penal, favoreciendo la correcta impartición de justicia, la litigación estratégica y la defensa de los derechos humanos de las personas víctimas e imputadas.