Los “chivos expiatorios”

Sin duda alguna, Michoacán está atravesando por una crisis de inseguridad, derivada de la disputa del territorio entre grupos rivales, que a ciencia cierta, ninguna autoridad ha revelado cuántas son las células delictivas que pelean por el control del estado.

Esas crisis se ha acentuado en las últimas semanas, luego de que diariamente se registran ejecuciones múltiples, enfrentamientos, asaltos y crímenes de autoridades.

El caso más reciente, el asesinato de Stalin González, edil de Paracho, quien fue ultimado a balazos al salir de su domicilio.

Hoy en día, la Procuraduría de Justicia de Michoacán está obligada a dar resultados, a buscar a los criminales, no sólo de este caso, si no de muchos otros sacrificios o delitos cometidos en la entidad que, sin duda, lesionan a la sociedad.

Pero esos resultados deben ser reales, confiables y no sólo en un aspecto mediático. Posiblemente en pocos días, las autoridades presenten a algún individuo o grupo de personas, como los posibles responsables del crimen del edil, harán un comunicado y en pocos días asegurarán que el asesinato no quedó impune.

Sin embargo, hemos visto casos, como el del padre de la diputada Rosa María de la Torre, donde se fabricó un “culpable”, y que a final de cuentas por falta de pruebas en su participación, fue liberado por un juez.

Es innegable que la PGJE pasa por una crisis de credibilidad, tan solo hay que recordar que la familia del periodista Salvador Adame exigió un segundo análisis de los restos encontrados en Gabriel Zamora, precisamente porque estos no creían en lo dicho por la institución.

Urgen resultados, pero eso sí ya no queremos más “chivos expiatorios”.