Arturo García Gaytán/La Balanza

Hija de un militar, liberal y gran actor mexicano, Isabel Arvide, no escatima esfuerzos para dilapidar el prestigio de su insigne padre y hermanos, fluctuando entre el masoquismo, onanismo y hedonismo, ella muestra su punto de vista en un ente que llamó Mis generales.
​A lo largo del texto, la señora Arvide nos va revelando a quienes no la conocimos sus filias y fobias, amores y desencuentros con un sector en el que pocos tienen acceso, el medio castrense es en sí mismo por definición un ente ecléctico.
​La autora se autoproclama “decana de la fuente militar”, y en ocasiones pierde el hilo narrativo para comenzar a explicar en primera persona, entonces, lo que se supone debe de ser un perfil de 37 generales se convierte en un monólogo la mejor de las veces o en autobiografía, en el peor.
​Ella se asume como militar, habla del mundo civil como algo externo y ajeno a la realidad que pretende mostrar en este libro, logrando la mayoría de las veces que el lector se pregunte sobre la intención real de publicar chismes de alcoba.
​Reza el dicho: quien con lobos se junta, a aullar se enseña, y con ello, Arvide intenta justificar la constante villación de códigos éticos y profesionales que cualquier chamaco en primer año de la carrera de periodismo o comunicación conoce y respeta. Le falta el respeto a los lectores y a ella misma.
​En las 318 páginas que dura este periplo arvidezco se entera uno de cosas y asuntos del más alto grado personal y privado, justo es decir que no se sustenta en documentos o investigación lo que narra, simplemente sacia sus fobias y filias, es más bien como una revancha.
​Por lo tanto, se puede asegurar que este no es un texto para estudiantes de la materia de comunicación o periodismo, tampoco es un apoyo biográfico para obtener datos de la carrera militar de algunos generales, se trata de un viaje personal, promiscuo e intransigente que alienta el morbo.
​Sí, ya sé, podrán preguntar el motivo de haber comprado este volumen, pero no fue comprado, más bien fue un obsequio y se leyó con la intención de abrevar, como ha pasado con otros hijos de mi Hermano, Manuel Arvide, para obtener datos y experiencias de tan ilustre mexicano.
​Entonces, si lo encuentran en la mesa de saldos o de oferta en las librerías de segunda mano, es posible que sientan atracción y lo adquieran, luego no se quejen si lo terminan botando y eligen otra lectura alterna…