Rebeca Hernández Marín
Morelia, Mich.- Víctor y Sugeidy no van a olvidar el 14 de febrero de 2017, fue el día en que judicialmente su amor terminó con el mazazo de la jueza Magdalena Monserrat Pérez Marín y su declaración de que quedaba disuelto su vínculo matrimonial.
No tenían causa, al menos eso dijeron cuando acudieron a solicitar la disolución de su contrato matrimonial, a mediados de noviembre de 2016, sencillamente ya no querían estar casados, querían volver a ser solteros.
Como no tuvieron hijos, bienes en común ni calidad de acreedores y no había adultos mayores o personas con discapacidad involucrados, fue un trámite administrativo sencillo, rápido y sin costas para ninguno de los dos.
En esos casos ya ni se tiene que presentar una demanda y contratar un abogado, basta con que los cónyuges presenten una solicitud en la que expresen su voluntad de divorciarse para que se decrete la disolución del vínculo matrimonial, indicó Pérez Marín.
Explicó que se trata de trámites administrativos que iniciaron en el Distrito Federal y son conocidos como divorcios exprés y responden al derecho al libre desarrollo de la personalidad y a decidir el estado civil que se desea tener.
“Nos están cambiando el paradigma de que el matrimonio era para toda la vida y la familia era la célula de la sociedad y había que preservar el vínculo matrimonial, evitar en la medida de los posible que se disolviera; sin embargo, los cambios culturales, sociales y económicos fue generando el derecho de proteger a otro tipo de familias”, señaló la jueza.